Las historias de los seres en los que hoy en dian casi no se cree y se han quedado en el olvido, y aquí las puedes recordar.

Noviembre, 2007

EL FÉNIX, AVE FABULOSA

El histirioador griego Heródoto dejó escrito que el Ave Fénix viajaba cada quinientos años al santuario sagrado de la ciudad egipcia de Heliópolis A él se lo contaron los sacerdotes del templo donde se guardaban los nidos que el propio Gñenix depositaba allí cada cinco siglos, pero ninguno de ellos lo había visto nunca ni esperaban verlo, pues aún pasarian varias generaciones de hombres hasta que de nuevo el ave volviera a visitar aquellas tierras para depositar su nído con las últimas cenizas.

A Heródotro le contaron que el Ave Fénix vivia en algún lugar de Arabia, aunque puede que fuese Asiria, Libia o Etiopía.

Se decía que siempre hubo sobre la tierra un unico ejemplar de Fénix, y que era un animal anterior a los dioses, pacífico y solitarío, muy parecido a las aguilas, aunque de vuelo más sigiloso y de cola llameante.

El Fénix no se alimentaba de otros animales, y ni siquiera de granos o hierbas, sino de las lagrimas del incienso Cuando cumplia quinientos años de edad, sabía que habia llegado la hora y durante muchos días, preparaba su muerte Sobre las ramas de un acebo, en la cumbre de una palmera, construía entonces un nido que cubía de canela, mirra y espigas de nardo. Y allí, entre aromas, se inmolaba a si mismo Sus plumas se convertían en llamas y en pocos segundos quedaba ruducido a cenizas.

Entonces, de las cenizas renacía un nuevo Fénix que viviría otros quinientos años, y que tan pronto como se lo permitieran sus fuerzas cumpliría con la tradición de llevar al santuario de Heliópolis el nido con los restos de cenizas que le habían servido de sepulcro y de cuna.

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